Sonrisas de Bombay

martes, 18 de octubre de 2011

Cristina Serrano: otra cara dura de la Barbaritat Valenciana

Otras facturas de la conselleria revelan gastos elevados de taxi, centros de flores o el arreglo de un bonsai Cristina Serrano achaca algunos de los abonos firmados por ella a errores de otros

LAURA BALLESTER VALENCIA
La exsubsecretaria de la Conselleria de Medio Ambiente durante la etapa de Juan Cotino, Cristina Serrano, cargó algunos gastos "peculiares" a cuenta del departamento para el que ha trabajado ininterrumpidamente desde 2003, cuando fue fichada por Rafael Blasco como secretaria autonómica de Territorio y Vivienda. Serrano trabaja actualmente para el alcalde de Gandia, Arturó Torró, como asesora de Economía y Hacienda y en la dirección de la empresa municipal Iniciatives Públiques.
Según la documentación a la que ha tenido acceso Levante-EMV, Cristina Serrano pasó a las arcas públicas el coste de la estancia en el Hotel Amérigo de Alicante (de cinco estrellas) del 1 y el 2 de enero de 2010 (que en aquella ocasión cayeron en viernes y sábado). La misma Serrano es la persona que se autoriza el gasto (que asciende a 444,27 euros), sin que se aclare el motivo de por qué usó el hotel en fechas tan señaladas, aunque la factura también fue supervisada por la secretaria general administrativa de la conselleria, Maria José Ortolà. El mismo hotel volvió a alojar a Cristina Serrano un año antes, del 27 al 29 de diciembre (con un gasto de 1.322,37 euros) aunque en esta ocasión sí se puntualiza que la estancia se debe a "motivos de reuniones de trabajo con restauración".
También durante la época de subsecretaria (la máxima responsable de autorizar facturas, contratos menores adjudicaciones), el área que dirigía Cristina Serrano abonó en cuatro meses cuatro facturas para "suministros de flores para actos protocolarios", un obsequio de flores y "el arreglo y mantenimiento de un árbol bonsai del despacho de la subsecretaria", que ascienden a 569,65 euros. En este caso las facturas estaban autorizadas por la misma Serrano y un subordinado suyo del servicio de gestión económica y presupuestaria, Clementino García Llatas.
Una veintena de comidas de la entonces subsecretaria, con dos, tres y hasta cinco comensales, también corrieron a cargo de las arcas de la Generalitat. Destacan las cargadas a cuenta del restaurante Novecento (de junio a noviembre de 2011 por valor de 660,75 euros), en la calle Conde Salvatierra de Valencia y enfrente del gimnasio al que aún es asídua la exsubsecretaria de Medio Ambiente. Desde el Sushiclub del Paseo de la Alameda también sirvieron tres cenas (por la hora en la que se suministran), presumiblemente a la vivienda de la ex subsecretaria, por valor de 162,97 euros, que se justificaron como "comidas" o "restauración" de trabajo, aunque también sirven comidas en el mismo local.
En otra cena de trabajo celebrada en el restaurante Aragón, 58 de Valencia entre tres comensales, el menú con gambas rayadas, quisquillas cocidas, canaillas y un Glenrothes de 12 años para el café, entre otros, acarreó a las arcas públicas un gasto de 213,45 euros.

Carreras de taxi de 100 euros
Por último, también resultan llamativos algunos gastos de taxi a cuenta de la tarjeta destinada a la subsecretaria de Medio Ambiente durante el año 2010. En 11 días se abonaron 595,10 euros en taxis. En un caso el desplazamiento desde la sede de la conselleria hasta la avenida donde reside Cristina Serrano se prolonga durante casi tres horas con un coste de 110,80 euros. De hecho, comparada con los gastos en taxis de la entonces secretaria autonómica (Maria Ángeles Ureña) que son los habituales (de 7 a 11 euros), algunas carreras con cargo a subsecretaria ascienden a cantidades desorbitadas : 72,10 euros por un viaje de la conselleria a la calle Caballeros. En 11 días de noviembre de 2010 el gasto sólo en taxis ascendió a 820 euros.
La exsubsecretaria de Medio Ambiente aseguró ayer a Levante-EMV sentirse "muy tranquila porque no tengo conciencia de haber malgastado". Sobre la factura del hotel del 1 de enero, achaca lo peculiar de esta fecha a "un error del hotel". "A principios de 2010 me reuní con González Varas por las alegaciones a la LUV pero el día 1 y 2 debe ser un error del hotel que voy a intentar que enmienden", asegura Cristina Serrano. Sobre los trayectos en taxi, explica: "la tarjeta la usaba todo mi departamento, no todos se me pueden achacar a mi". Y asegura que dispone de varias plazas de garaje "por lo que no tengo ninguna necesidad de usar un taxi desde el gimnasio a mi casa", aunque es el trayecto que desvelan los servicios ofrecidas por la compañía (al menos 5 de los 11 viajes prestados por la empresa de taxi en noviembre de 2010). "Será de unas reuniones que mantuvimos en la conselleria con organizaciones empresariales que se celebraron por la tarde y en las que me recogían en Conde Salvatierra", explica Serrano. 

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